¿Quién me mandaría a mí...?

30 enero 2006

20 años del Challenger

Yo tenía apenas 6 años. Y aún así, me acuerdo de este momento... Todavía impacta ver las imágenes. E impacta más, cuando echas la vista atrás y lees historias como esta.

Bien es cierto que la NASA de aquel entonces estaba más preocupada de la imagen que de la seguridad. La enseñanza de todo esto es que cuando lo que uno hace pierde el sentido original, puede pasar cualquier cosa. Y generalmente, no será buena... La conciencia de más de uno debió echar humo aquellos días.

Para el que quiera profundizar un poco más. Aquí, un pedazo de artículo con diversos enlaces.

Descansen en paz.

14 enero 2006

Vagancia suma

Uno de mis propósitos de año nuevo había sido escribir aquí una lista de propósitos de año nuevo. Pero la verdad, me puse a intentar pensar en ello y tampoco se me ocurría nada como para hacer una lista. Como mucho, un par de cosas irrelevantes.
Así es que la vagancia y el perreo se han ido apoderando de mí hasta tenerme alejado del teclado para publicar durante unas dos semanas XD

Por lo tanto, día 14 y primera entrada del año. Vamos bien, jejeje... La verdad es que últimamente estoy hasta arriba de cosas. Y cuando tengo tiempo libre, no suelo tener muchas ganas de escribir. Al fin y al cabo, esto de los blogs lo empecé por pura envidia, curiosamente hace hoy 4 meses. Jejejeje...

Y bueno, a partir de ahora, intentaremos ser un poco más fieles con la bitácora. Aunque también es cierto que el jueves que viene, nos vamos a Barcelona de campeonato, así es que mal empezamos...
Es lo que tienen los propósitos de año nuevo, que no suelen durar mucho. La vagancia es un gran enemigo (o aliado, según se mire).

También es verdad que yo empecé el kendo en otra especie de propósito de año nuevo. Y ya van 4 años en el ajo. Y esperemos que no sea más que el comienzo. En fin, que la vagancia a veces se puede combatir, y suele haber recompensas importantes esperando.

En cualquier caso, en días como hoy, de fin de semana: May the sloth be with you! (O lo que es lo mismo: "Que la pereza te acompañe").