Otoños de eclipse
Mañana empieza el otoño. A mí me pillará en Vitoria, después de mi primer keiko y del comienzo de un cursillo más de kendo. Lo más curioso es que además habrá un eclipse anular de sol el 3 de Octubre, o sea que será una forma curiosa de comenzar el frío. A ver si de paso llueve un poco, porque nos estamos secando de mala manera...El motivo de esta entrada es hablar de la fascinación que históricamente le ha producido a la humanidad la astronomía. El zodiaco, el miedo apocalíptico a los eclipses (sobre todo en la edad Media), el "y sin embargo gira" de Galileo son ejemplos de que todo lo que nos ha hecho mirar hacia el cielo ha sido objeto de cierto misticismo a lo largo de la histora.
Aún hoy, la gente se queda embobada mirando la luna llena, las auroras boreales o las lluvias de estrellas. En cierto modo, los fenómenos astronómicos son una forma ideal de sentirse pequeño frente al Universo. Seguramente eso es lo que más fascina de los mismos. La inmensidad. Al fin y al cabo, son fenómenos que suceden a millones de kilómetros (miles en el mejor de los casos) por encima de nuestras cabezas y aún así somos capaces de verlos. Ciertamente es una forma ideal de ver que uno es una motita de polvo en la infinidad del Cosmos...
A mí, particularmente, me encanta mirar al cielo, aunque reconozco que no soy de los afortunados poseedores de un telescopio, ni de los que puedan mirar hacia arriba y ver algo. Más que nada porque Madrid tiene una contaminación lumínica bestial, así es que toca irse lejos de la ciudad para poder distinguir algo.
En cualquier caso, he tenido la suerte de ver algunas cosas, como un eclipse total de sol que hubo no hace muchos años y que sólo se podía ver bien por Galicia (en general, el noroeste de España es buena zona para ver fenómenos astronómicos), una aurora inmensa de cuando estuve en Finlandia (mucha gente se reirá de este comentario) y varias estrellas fugaces (sin llegar a una lluvia de estrellas, que aún tengo pendiente). Todavía sé que me queda mucho por ver, aunque aspiro a convertirme en un miracielos algún día de estos.

1 Comments:
jajaja, tú como siempre, con tu sutileza por delante :P
Pues hombre molarme sí me molan, pero ya sabes, a menos que te vayas a 200 km. de Madrid no ves un pimiento así es que de poco me sirve. Las pocas veces que he podido ver el cielo en condiciones ha sido en Galicia y en el pueblo de mi padre. Y de manejar un telescopio, ni repajolera idea. Un día de estos igual me compro uno, aunque no sé si tendré tiempo para usarlo de verdad, así es que de momento, idea aparcada...
Además, seguro que a tí también te mola XD
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Payo Ranger, at 2:33 a. m.
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