¿Quién me mandaría a mí...?

20 septiembre 2005

Ese regusto masoca...

Bueno, pues ayer entrenamiento de kendo y como mandan los cánones antes de ir a competir, paliza monumental y a aguantar como se pueda. Este fin de semana hay campeonato y cursillo en Vitoria y hay que intentar dejar el pabellón bien alto.

Lo que no deja de sorprender es esa cierta tendencia al masoquismo de la gente, al fin y al cabo, el refranero popular, que es sabio, ya nos advierte del tema: "La letra, con sangre entra" "Si escuece, cura" y otras perlas de ese estilo nos demuestran que el ser humano disfruta sufriendo. Si no, no se explica el deporte de alta competición, ni el de media, ni el amateur si me apuras.

En el caso particular del kendo, uno se expone a diversas amenazas: ampollas, grietas y heridas diversas en los pies, probablemente también en las manos, golpes fuera (algunos bastante dolorosos), sesiones maratonianas de entrenamiento, etc... Pero aún así, una vez se llega a un punto, ya no se puede dejar. Se tienen que dar circunstancias muy desafortunadas para que la gente lo deje pasado un tiempo. Y es que al fin y al cabo, los beneficios superan ampliamente a los perjuicios. Los beneficios dependen de las personas. Cada uno busca algo distinto cuando se pone a practicar una afición, sobre todo si es un arte marcial. Y sobre todo si se hace en serio y no se es el típico flipadillo. Para mí, el kendo supone autosuperación, constancia, paciencia, el adquirir un fondo físico a prueba de bombas y una forma de conocer gente fantástica. Eso sí, eso no te libra de llegar y pasarlas canutas cuando el entrenamiento se pone exigente.

Y el que habla de kendo puede hablar de cualquier otra cosa. Cualquier afición que uno tenga al final supone sacrificios que pueden llegar a ser elevados, pero que uno paga gustoso por hacer lo que más le gusta. En el fondo, es que somos de lo que no hay...

4 Comments:

  • ¿Que puedo comentarte aqui que ya no sepas? Lo cierto es que te das unas palizas tremendas, al día siguiente vas como un autómata a trabajar, te haces heridas, te dan golpes, momentos en los que apenas puedes respirar... y aún así, después del entrenamiento, yo suelo salir relajada, y sintiendome bien conmigo misma.
    Además, da la casualidad de que he conocido a gente fenómenal... (*^_^*). Y es que si, los beneficios superan con creces los perjuicios. Y cuando estas apenas una semana sin entrenar, ya estas subiendote por las paredes, deseando poder ir, a pesar de las agujetas, los golpes y todo... ¿Es ser masoca? puede, pero no lo cambio por nada.

    By Anonymous Anónimo, at 8:19 p. m.  

  • Amén... :D

    By Blogger Payo Ranger, at 7:52 a. m.  

  • y luego a quitar el desteñido.....
    jejejeej

    By Anonymous Anónimo, at 7:59 p. m.  

  • Jejejeje, sí, eso también. Se me olvidaba :P

    By Blogger Payo Ranger, at 3:39 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home